Inicio Santuario de San Miguel de Aralar


 

1620. Robo frustrado en el santuario. Tres ladrones que entran a robar quedan inmóviles dentro de la iglesia y son aprehendidos.

1687. Robo de la imagen por Manuel González y Juan de Jáuregui. Uno fue ahorcado y el otro condenado a cadena perpetua.

 

1756. La efigie de San Miguel, tallada en madera, se coloca en el estuche de plata sobredorada con que hoy la conocemos, situando en su parte superior, el fragmento del Lignum Crucis con que cuenta el santuario desde finales del siglo XI.

1765. El retablo esmaltado de Aralar, que fue, desde su realización, a finales del siglo XII, frontal de altar de la capilla interior, es trasladado a Pamplona para su limpieza y recomposición, tras lo cual se coloca en el altar principal del santuario.

  El retablo esmaltado preside el ábside románico del santuario de Aralar
El retablo esmaltado preside el ábside románico del santuario de Aralar
 

1797. Robo perpetrado en el santuario por siete carboneros vascofranceses. Maniataron a los servidores y robaron cuanto pudieron, incluida la efigie de San Miguel, que rompieron en tres trozos. Fueron apresados y tres de ellos ajusticiados en la horca en Pamplona.

1799. La Capilla de Música de la Catedral actúa en el santuario en el día de las cofradías, tradicional concentración que se celebraba en agosto, el domingo siguiente a la Asunción (día 15).