Inicio Santuario de San Miguel de Aralar


 

Bajo los seis arcos de la línea superior, tres a cada lado del óvalo central, se representan seis apóstoles vestidos con túnicas y capas esmaltadas en verde y azul, descalzos y portando un libro, esmaltado en rojo, salvo el más próximo al centro por la izquierda que porta una llave, atributo identificador de San Pedro.

 

En la línea inferior figuran, a la izquierda, los tres reyes magos, portando cada uno de ellos una copa dorada, y a la derecha, un ángel sobre una nube, una mujer con halo de santidad y un hombre vestido ricamente, ataviado con casquete y cetro. La interpretación más aceptada es la que indica que se trata de la escena de la Anunciación (el arcángel San Gabriel y la Virgen María) y que la tercera figura corresponde al rey o personaje donante del retablo. Sin embargo distintos autores proponen que el ángel puede ser el titular del santuario, San Miguel y que el hombre sería San José.

Encima del motivo central se sitúan en sendas placas rectangulares, cuatro figuras que representan a cuatro apóstoles, similares en atuendo y ropaje a los de la arquería ya descritos, pero de menor tamaño. A ambos lados de este grupo, se colocan 16 medallones que representan escenas de lucha entre animales fantásticos y elementos vegetales.

  Detalle del retablo esmaltado de Aralar
Detalle del retablo esmaltado de Aralar
 

Todos los personajes que se representan en el retablo, salvo los tres reyes magos y el posible rey donante, aparecen con halo de santidad rodeando sus cabezas. El Niño Jesús, los apóstoles y los dos ángeles aparecen descalzos; sin embargo, la Virgen en sus dos representaciones, los reyes magos y el donante se representan calzados. Resulta muy curiosa la disposición de la cabeza en las distintas figuras. Mientras la Virgen y el Niño del motivo central “miran” al frente, algunos otros personajes tienen sus cabezas ladeadas y miran a puntos diferentes, lo que, en la actual disposición de conjunto produce efectos sorprendentes. Por ejemplo, el primero de los tres reyes magos tiene la cabeza girada a la izquierda y en consecuencia “mira” hacia fuera del retablo, en vez de mirar hacia el centro que es donde está el Niño al que lógicamente dirige su ofrenda. Por otra parte, la Virgen de la Anunciación tiene girada su cabeza, pero no, como cabría suponer, hacia el ángel que tiene a la izquierda sino hacia el rey donante; y por su parte, el ángel tiene girada también su cabeza, hacia el lado contrario al que se encuentra María.

En la análisis llevado a cabo con motivo de la restauración realizada a partir de 1982 se comprobó, por las huellas de clavos y otras marcas en el soporte de madera, que en algún tiempo anterior a 1765, las doce figuras de similar tamaño estuvieron ordenadas de forma diferente: los seis apóstoles ocupaban las arquerías superior e inferior de la parte derecha , las figuras de la Anunciación y el rey donante, igualmente dispuestas ocupaban la arquería superior izquierda, y los reyes magos, en distinto orden, la inferior izquierda. Quizás tampoco esa fuera la disposición original, y no se cuenta con elementos suficientes para definir la conformación ideada por los autores del retablo. No obstante, puede pensarse cabalmente que los artistas optaron por complicar su trabajo y exhibir así su destreza y maestría distinguiendo las formas de cada personaje, individualizando su atuendo, sus gestos y muy especialmente su sobresaliente cabeza, y que lo hicieron para transmitir la idea de que las piezas estaban interrelacionadas y formaban un conjunto. No cabe pensar que una obra tan cuidada y primorosa como es este frontal produjera los efectos hasta cierto punto absurdos que se perciben en la actual ordenación.